17/9/2022

Internacionales

Preocupa a EEUU la Cumbre Regional Antidrogas propuesta por Petro

Uno de los temas que preocupa al gobierno de Estados Unidos es la Cumbre Regional Antidrogas, con la participación de países de Centro y Suramérica, propuesta por el presidente colombiano Gustavo Petro, para discutir la política de drogas, lo que generó de inmediato una ola de noticias falsas para impedir la reunión a la que no fue invitado EEUU.

Autor de la nota: Camilo Rengifo Marín

Camilo Rengifo Marín

Publicado el 17 de Septiembre de 2022


Imagen de la nota 'Preocupa a EEUU la Cumbre Regional Antidrogas propuesta por Petro'

Para esta reunión, Colombia contará con la asesoría de expertos de Bolivia, nación que tiene una inmensa producción legal de hoja de coca destinada para la comercialización y su consumo doméstico. El objetivo no es solo proponer transformaciones a la política actual contra el narcotráfico, sino evaluarla, comparar cifras, “ver objetivamente si conduce a algún puerto o si nos está hundiendo en el fondo de un abismo violento”.

En dicha cumbre  participarían los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador; Jair Bolsonaro de Brasil, Gabriel Boric de Chile, Luis Arce de Bolivia, Alberto Fernández de Argentina, Pedro Castillo de Perú, Xiomara Castro de Honduras y, posiblemente, Guillermo Lasso de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua. Otros mandatarios latinoamericanos no han confirmado aún su asistencia.

Entre la información falsa está la supuesta propuesta de Petro a la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, de crear una Fuerza Militar que se concentre en la protección de la selva amazónica. Colombia ya tiene nueve bases militares estadounidenses. Si bien hubo una reunión entre ambos, no existió propuesta alguna a la generala estadounidense, señalaron desde el gobierno.

Colombia es uno de los mayores productores de narcóticos del mundo. En 2021, el gobierno de EEUU estimó que producía más de un millón de kilogramos de cocaína, la mayor cantidad del mundo y más que la suma de la producida por los países más cercanos, Perú y Bolivia. En 2020, Colombia registraba 143 mil hectáreas de coca sembrada y mil 228 toneladas producidas que  fueron enviadas en gran parte a EEUU y Europa.

Durante los últimos 50 años los sucesivos gobiernos colombianos han impulsado una agenda prohibicionista, restringiendo el comercio y el consumo de drogas para golpear las arcas de los criminales, con muy poco éxito porque el  flujo de drogas ilegales nunca cesó.

Las nuevas estrategias contrastan con las de anteriores gobiernos colombianos cuyos objetivos anuales de erradicación de cultivos de coca, utilizando al Ejército para llevar a cabo estas tareas, provocaban  muy a menudo violentos enfrentamientos entre militares y campesinos locales quienes defendían sus cultivos, única alternativa de sobrevida.

En 2016 del gobierno colombiano estimó que el narcotráfico  principalmente de cocaína, vendido en los mercados internacionales de Europa, EEUU y Asia equivalía al  3,8% del PIB colombiano en ese momento. En comparación, el consumo de drogas ilegales -las que se consumen ilegalmente en Colombia y donde la marihuana juega un papel más importante- suponía el 0,75% del PBI colombiano.

Un informe histórico de la Comisión de la Verdad, creada en 2017, encontró que el narcotráfico ayudó a prolongar el conflicto armado en el país a pesar de los casi 8.000 millones de dólares de  ayuda militar provenientes de Estados Unidos. Al menos 260 mil colombianos, la gran mayoría civiles, murieron en la violencia.

Petro también habló de los peligros que rodean la abundante biodiversidad en Latinoamérica, incluyendo la Amazonía y dijo que ese tema debe ser uno de los ejes centrales de la comunidad andina, y plantear los próximos desafíos en esta materia: “creo que debemos ser más poderosos, juntar más voces”, indicó Petro.

 

Cannabis y despenalización

Se espera que Petro también  impulse una ley para que el Estado colombiano regule el mercado de la marihuana, cuyo consumo recreativo será legal. Petro propuso el 11 de agosto ampliar la legalización del cannabis. “Hablemos: ¿Qué pasa si se legaliza el cannabis en Colombia sin licencias? Si vamos a legalizar el cannabis, ¿vamos a mantener toda esa gente presa en las cárceles hacinada o llegó el momento de soltar mucha gente?”,  planteó.

Petro agregó que “se les criminalizó por algo que en buena parte de los Estados Unidos es legal”.  En los últimos años, países como Canadá, Sudáfrica, México  y Uruguay han legalizado la marihuana, al igual que algunos estados de EEUU.

Quienes se oponen a la legalización provienen de la derecha conservadora y creen que el cambio simplemente facilitaría el abuso de drogas. El expresidente Álvaro Uribe, mentor político del expresidente Iván Duque y principal exponente del conservadurismo en el país, dijo que “la marihuana recreativa escala a otras drogas, afecta las neuronas, el consumidor llega a estados de alienación, pierde el control de sus decisiones que es la pérdida de su libertad”.

La posible  legalización de sustancias como la marihuana para uso recreativo ha sido antecedida por  el abandono de la erradicación forzosa de cultivos ilícitos, entre ellos la coca cuya hoja tiene un secular uso en  las culturas andinas, por sus propiedades, entre otras la estimulante. También se utiliza para la producción de  cocaína, cuyo consumo llega a ser extremadamente adictivo.

Según los trascendidos, Colombia también despenalizaría la producción de hoja de coca, una propuesta a la que se opone Estados Unidos que, en definitiva, es el principal mercado consumidor de la cocaína.

Para muchos países de la región, la idea de la despenalización es parte vital de la pacificación de América Latina, teniendo en cuenta la vinculación de los carteles mexicanos en suelo colombiano con el fin de controlar el narcotráfico, y las alianzas con organizaciones criminales del resto de America Latina y los restantes continentes (los llamados súper cárteles)

Desde hace años, las ONG especializadas en Derechos Humanos y las Oficinas de Derechos Humanos, Paz y Reconciliación, Lavado de Activos y otras oficinas de Naciones Unidas, recomiendan la despenalización del tráfico de drogas. Obviamente,

entre los grandes oponentes de la despenalización están los grandes bancos trasnacionales, recaudadores (y muchas veces lavadores) de las ganancias que deja la estela de violencia y muerte, generada por el narcotráfico.

 

Drogas, terror y muerte

A pesar de los rumores sobre una supuesta legalización de la cocaína en Colombia, lanzados por redes de fake-news que intentan desestabilizar al gobierno progresista colombian, el ministro de Justicia, Néstor Osuna, ratificó que en este cuatrienio, esto no ocurrirá: “Si ha habido alguna información que se haya podido entender en ese sentido, hay que aclararlo, no se va a legalizar la cocaína en este gobierno”, dijo el 23 de agosto.

Desde el Consejo Presidencial Andino, realizado en Lima (Perú), el mandatario de Colombia habló del fracaso de la actual política antidrogas.  Petro afirmó que se deben buscar otras medidas para hacerle frente a esta problemática. ”Hemos fracasado en algo que se llamó la guerra contra las drogas y su balance es un millón de latinoamericanos muertos, la mayoría colombianos, y cada vez más mexicanos y centroamericanos”, señaló.

Recordó que de acuerdo con estadísticas estadounidenses, cerca de 70 mil personas mueren al año por sobredosis de otras sustancias a las cuales “no le hacen la guerra”, como el fentanilo –que no produce Colombia-, advirtiendo que el saldo de personas afectadas en el mundo puede ser más negativo con respecto a los afectados por cocaína.

“Si proyectamos más hacia adelante, tendríamos otro millón de latinoamericanos muertos por homicidio, millones de latinoamericanos y norteamericanos presos, la mayoría de raza negra, y habría 2.800.000 estadounidenses muertos por sobredosis por algo que nosotros no producimos: el fentanilo”, avisó Petro.

El fentanilo es un opioide sintético que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Es un importante factor contribuyente a las sobredosis mortales y no mortales en EEUU. Las muertes por sobredosis de fentanilo alcanzaron otro récord: entre febrero de 2021 y febrero de 2022, unas 109.000 personas murieron por su consumo a razón de una víctima mortal cada cinco minutos.

 


Camilo Rengifo Marín es economista y docente universitario colombiano.