3/7/2021

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Quinua para beber

Biba es una bebida vegetal a base de quinua que fue desarrollada por investigadores del CONICET en distintas universidades nacionales. A partir de un acuerdo comenzó a ser producida por la empresa familiar Babasal en Buenos Aires, con materia prima agroecológica cultivada por pequeños productores de la provincia de San Juan.

Autor de la nota: Vanina Lombardi

Vanina Lombardi

Publicado el 3 de Julio de 2021


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Esta semana se lanzó Biba, una bebida vegetal a base de quinua que fue desarrollada por investigadores del CONICET de las universidades nacionales de Lanús (UNLa), Quilmes (UNQ), Luján (UNLu), y el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (CIDCA/UNLP). “Nuestra intención inicial era fortalecer el consumo interno de la quinua, aprovechando sus propiedades nutricionales, y transformarla en un producto de valor agregado, industrializado, para que pueda estar a disposición en cualquier góndola”, destaca Emiliano Kakisu, quien coordinó el trabajo de una decena de científicos que participaron de este proyecto.

Biba llega al mercado a través de un convenio establecido entre el CONICET y la empresa familiar Babasal, ubicada en Luján, en la provincia de Buenos Aires, que se dedica al envasado de bebidas de marcas propias y de terceros en envases de cartón laminado tipo tretra brik (desde el 2015, tiene un acuerdo con Tetra Pak).

La selección de esta empresa “no fue casual”, advierte Kakisu y explica que buscaban ese tipo de envases, ya que permiten resolver el problema del agua segura, que no siempre está disponible, le otorga una larga vida útil al producto y facilita su distribución y conservación, ya que no necesita heladera para refrigerarse y se mantiene estable e inocuo en el tiempo.

Una de las características distintivas de esta bebida es que para su elaboración se utiliza quinua agroecológica cultivada por pequeños productores familiares de la provincia de San Juan, con quienes se contactaron a través de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, y con quienes trabajaron también en conjunto con colegas del Instituto Nacional de Agricultura Agraria (INTA).

“Fue un trabajo colectivo que hoy favorece la generación de trabajo en San Juan y el fortalecimiento de la economía regional, así como el corredor logístico San Juan-Buenos Aires, donde está radicada la planta elaboradora”, destaca Kakisu, que es investigador del CONICET en la UNLa, y advierte que esto es clave ya que, para la elaboración de un producto estandarizado, con las características que buscaban, necesitaban que la materia prima tuviera una periodicidad de abastecimiento, planificación de cultivo, siembra y cosecha, y una logística bien organizada.

La quinua es una semilla que puede ser consumida de manera similar a otros granos y legumbres, y es principalmente utilizada en la elaboración de ensaladas, sopas y guisos. Es un alimento característico de los pueblos andinos, y en la Argentina se cultiva principalmente en Jujuy y Salta pero también en otras partes del país, como en las regiones cuyana y pampeana.

Nutricionalmente, se destaca por ser una buena fuente de proteínas de calidad, fibra dietética, grasas poliinsaturadas y minerales. En 1996 fue catalogada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como uno de los cultivos promisorios de la humanidad, no sólo por sus grandes propiedades benéficas y por sus múltiples usos, sino también por ser considerada como una alternativa para solucionar los graves problemas de nutrición en el mundo.

En el caso particular de Biba, entre sus cualidades se destaca que no posee azúcares ni sacarosa agregada, y que conserva su sabor original. Además, es libre de gluten, lo que la convierte en un alimento apto para personas que por problemas de salud no puede consumir esos ingredientes. “Es parte de la identidad del producto y un compromiso que queríamos asumir al desarrollarlo”, dice Kakisu, que se ha especializado en Microbiología y Tecnología de Alimentos, y en el desarrollo productos lácteos y probióticos. Además, esta formulación, que está disponible en envases de un litro, fue fortificada con vitaminas y minerales, como calcio y vitaminas D y B12. “Tampoco contiene ingredientes alergénicos que pueden estar presentes en alimentos hechos a partir de otras plantas, como maní o frutos secos, y no contiene gluten”, agrega Kakisu.

Esta bebida ya está disponible en cadenas de supermercado y dietéticas y desde la Secretaría de Comercio han anunciado que planean incluirla dentro del Programa Precios Cuidados, para que pueda tener mayor alcance. “Además, un objetivo compartido por la empresa, por los investigadores y todos los que trabajamos en este alimento es que llegue a poblaciones más vulnerables, a través de comedores escolares, por ejemplo, u otros programas sociales”, concluye Kakisu.



Vanina Lombardi es integrante de TSS agencia de la Universidad Nacional de San Martín para la divulgación científica. 

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