9/10/2021

Sociedad

Reciclaje urbano: reinventarse como cooperativa en tiempos de COVID

Juan Leon es miembro de la Cooperativa de Recicladores Urbanos, espacio que luego de 17 años en el rubro de la construcción debió reinventarse a causa de la crisis ocasionada por la pandemia.

Autor de la nota: Juan Pablo Vasquez

Juan Pablo Vasquez

Publicado el 9 de Octubre de 2021


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La pandemia del coronavirus generó una grave crisis laboral que impactó de lleno en la población y en sus economías. La parálisis causada por la expansión del virus afectó de manera directa sobre distintos oficios y, en consecuencia, fueron los trabajadores de estos sectores quienes sufrieron los percances económicos de la misma.

 

La cooperativa de Recicladores Urbanos es un espacio de organización surgido en 2003 bajo el rubro de la construcción, uno de los principales afectados por la pandemia y sus efectos. Juan Leon, uno de sus fundadores, conversó con InfoNativa sobre la historia de esta cooperativa y lo que fue reinventar su práctica laboral en un contexto desfavorable.

 

 

El auge cooperativista 

“Nosotros nacemos en el 2003 como una cooperativa de construcción, empezamos construyendo los CIC. Hace 10 años veníamos investigando los ecoladrillos con tetrabrik, y en ese momento habremos hecho unos 60 ladrillos”.

 

Con esta frase Juan comentó cómo surgió este espacio que cumple 17 años y que contó con personas de distintos oficios, pero fue la construcción el rubro donde decidieron especificarse. La política pública de armado de los Centros Integradores Comunitarios fueron obras impulsadas en el gobierno de Néstor Kirchner y donde se le dio un protagonismo importante a las cooperativas de trabajo. “En ese entonces se daba mucho auge al tema de las cooperativas, había movimientos sociales que promovieron el armado y desde la Municipalidad también se había convocado”, nos comentaba Juan en su casa en Barrio Solidaridad ubicado en la zona sudeste de la Ciudad de Salta.

 

Desde ese entonces esta entidad participó de las obras encolumnadas en el Plan de Viviendas, construyendo más de 1400 edificaciones sociales en barrios periféricos de la ciudad y donde lo último que participaron fueron 126 viviendas en Barrio San Calixto y Barrio Primera Junta, lugares que fueron mediáticamente caracterizados en los últimos años debido a las tomas de terrenos que se llevaron a cabo en los mismos.

 

Sobre estas últimas construcciones, Juan comentó que las mismas iniciaron sus gestiones en el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y fueron ejecutadas en el gobierno de Mauricio Macri, de quien según sus palabras “no generó obras para las cooperativas”.

 

El viraje al reciclaje 

Hace 10 años está cooperativa encontró en los ecoladrillos una nueva producción para explotar y comercializar. Este producto se realiza con una mezcla que utiliza el material tetrabrik en lugar del ripio para su composición. De esta manera, y con un stock inicial de 60 unidades, fue que empezaron con la recolección del material para llevar a cabo la producción de este ladrillo ecológico.

 

Sin embargo, cuando empezaron con esta metodología de recolección los trabajadores encontraron un vacío que implicaría un cambio incluso hasta en el rubro de la cooperativa. Y es que un porcentaje de los vecinos que visitaban para recolectar material realizaban la separación de residuos reciclables de la materia orgánica, sin contar con un servicio de reciclado que les permita depositar estos materiales.

 

Así fue como este espacio decidió iniciar un proceso de reconversión hacía este rubro, con la potencialidad de explotar un sector carente de oferta y con una variada demanda. “Hace dos años atrás salimos casa por casa haciendo recolección de origen, enseñando a la gente la separación de residuos. Hoy estamos en 5 zonas de la Ciudad de Salta y cuatro municipios” nos explicó Juan sobre lo que significó esta reconversión, y quien agregó que “encontramos un vacío en la sociedad con gente que separaba de años los residuos y no encontraban quien los recogiera”.

 

La pandemia profundizó este proceso de cambio donde se produjo una parálisis de la obra pública (principal fuente de trabajo de las cooperativas de construcción) y en contraposición surgió en mayor cantidad la demanda de la recolección de residuos que completa su proceso con su separación y clasificación. Las redes sociales fueron vitales para que esta oferta pudiera difundirse con los salteños y asegurar ingresos para los 14 socios que tiene la entidad.

 

“Cuando nos encerraron a todos bajo el tema de la construcción, pero afloro el tema de la recolección de residuos. Logramos llegar a muchos vecinos y logramos tener contacto con empresas para hacer el tema de la separación de origen. Además, ahora logramos empezar con la capacitación a las empresas en este ámbito”.

 

Hoy en la ciudad no existen plantas recicladoras por lo que la mayoría de los residuos reciclables tienen destino de comercialización. Lo que sí encontramos son plantas compactadoras que actúan como intermediarias entre la cooperativa y las empresas con las cuales se comercializa.

 

“Ese es uno de los objetivos que tenemos comprar nuestra propia máquina compactadora y evitar este intermediario, lo que aliviaría gastos y permitirá mayores ingresos para los socios de la cooperativa”, expresó el entrevistado.

 

A la par también se reciben ropas las cuales se ponen en condiciones y se entregan a un merendero ubicado en el asentamiento Virgen de Urkupiña, colindante al Vertedero San Javier de la capital salteña.

 

Actualmente y según datos que manejan desde esta organización, la misma estaría tratando 45 toneladas de residuos al año donde prima el plástico, cartón y el vidrio.

 

Los desafíos del cooperativismo 

Si bien el espacio del que forma parte Juan León lleva 17 años en vigencia y ha logrado sobrevivir a la pandemia, el mismo expresó que existen muchos obstáculos condicionantes para la continuidad de estas entidades. 

 

“El principal inconveniente es el tema impositivo Cuesta mucho tener una cooperativa efectora que permita aliviar la presión impositiva, se necesita que un porcentaje de los socios sean monotributistas sociales, eso es una traba. Es necesario tener los recursos económicos para pagar los balances y los impuestos. Para trabajar con la provincia y el municipio, uno tiene que estar inscripto en la Unidad Central de Contrataciones, lo que requiere una serie de requisitos que también llevan a un gasto económico. Lo único que nos hace falta para declararnos como empresa es capital”, ironizó Juan al reflexionar sobre las dificultades que implica mantener una cooperativa al día.

  

Sin embargo, León destaca la contención que este tipo de organizaciones realizan con parte de la población y que presentan diversas problemáticas en su inserción laboral. “Las cooperativas contienen dos grandes franjas, los jóvenes que buscan su primer empleo, a les sirve para hacer su profesión y muchos terminan en empresas constructoras. Y los otros son la gente mayor de 45 años, que salen de las empresas y no los toman por su edad, están prontos a jubilarse y como en el tema de la construcción vos necesitas buscar trabajo cuando terminan las obras”.

 

Por ello nuestro entrevistado coincide en que es necesario pensar políticas públicas que permitan generar mayores ingresos a estas organizaciones y así evitar su desestabilización. “Ahora hay más de 120 cooperativas de trabajo, estamos peleando que se nos integre en el presupuesto provincial y ser parte del mismo para poder realizar obras” , comentó Juan sobre esta acción que vienen realizando en conjunto al Frente de Cooperativas Unidas de Salta.

 

“Hay gente que nos vamos a jubilar de esto”, con esta frase León pone en evidencia como este modelo de organización laboral puede realizarse con el correcto accionar estatal, que priorice estas experiencias y genere políticas de fortalecimiento para un sector que no para de reinventarse ante la dificultad y un panorama adverso.

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