3/4/2021

Política

Recuperación económica y pobreza: Entre discursos y estadísticas

Esta semana el INDEC dio a conocer las estadísticas de pobreza del último cuatrimestre de 2020. El 42% de los que habitan este suelo son pobres, seis de cada diez pibes son pobres. La pandemia dejó dos millones de nuevos pobres que aún no logran cotejar en el mundo real la tan mentada recuperación económica que viene sintiendo la economía nacional.

Publicado el 3 de Abril de 2021


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El 21 de enero de 2021, el Ministro de Economía Martín Guzmán ya sostenía que “tenemos una economía que lleva cuatro meses de recuperación”. Aquel acto, junto a una entrevista concedida a C5N, fueron la oportunidad elegida por el titular del palacio de hacienda para anunciar que tanto el IFE como el ATP no iban a tener lugar en el presupuesto de este año.

El argumento de Guzmán se repite desde hace meses. No sólo según su entendimiento, también como producto de las estadísticas, Argentina viene mostrando síntomas de recuperación en las planillas del excel desde el mes de octubre de 2020.

Pero claro, esas planillas que hablan de recuperación económica ponen en consideración números que atienden a quienes ganaron y quienes perdieron en el contexto de la pandemia y la recuperación económica.

En el año 2020, dos millones de argentinos pasaron a ser pobres estadísticamente. Aún más en el universo que excede la EPH (Encuesta Permanente de Hogares). Seis de cada diez niños y niñas son pobres en nuestro país. Y la estadística de la pobreza, una vez más, constituye una radiografía que marca a las claras que la “recuperación económica”, si no se corrige el rumbo, no sólo no va a ser para todos, sino que puede amenazar el débil cimiento de realidad de la actual democracia.  

“La pobreza se ubicó en el 42 por ciento de la población argentina en el segundo semestre del 2020, lo cual implica una fuerte suba con respecto al 35,5% del mismo período del 2019, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). La cantidad de personas en situación de pobreza pasó en el curso del último año de casi 10 a 12 millones. El grupo etario más afectado fueron los niños hasta 14 años: 57,7% son pobres y 10,5 % de ellos indigentes” analiza el periodista económico Rodolfo Koe Gutiérrez.

En el segundo semestre de 2020, el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de 29.567 pesos, mientras que la canasta básica, que se utiliza para definir la línea de pobreza, alcanzó los 50.854 pesos. La distancia entre el ingreso y la canasta también subió, es decir que no solo hay mayor cantidad de pobres sino que los pobres están más lejos de revertir su situación.

Entre los niños (de 0 a 14 años) la pobreza asciende al 57,7 por ciento, de modo que en el país hay más personas de esa edad que son pobres que las que no lo son. Un año atrás, ese número estaba en el 52,3%. También subió fuerte la pobreza en la franja de 15 a 29 años, desde 42,5% a 49,2%. Entre los 30 y 64 años, el avance fue de 30,5 a 37,2%.

El desagregado regional muestra que en el conurbano bonaerense la pobreza llegó al 51% de las personas y la indigencia, al 15,2%. Un año atrás, la pobreza en ese distrito era del 40,5% y la indigencia, del 11,3%. En el segundo semestre de 2018, la pobreza en el conurbano bonaerense (la capital y sus alrededores) era del 35,9%. También superó el promedio de pobreza en las grandes urbes del país: el Gran Mendoza (44%), Gran Resistencia (53,6), Gran Tucumán-Tafí Viejo (43,5) y Concordia (49,5).

Desde un informe elaborado por Claudio Lozano, Agustina Haimovich y Samantha Horwikz, del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), destacaron que “La primera conclusión que surge al observar el mayor incremento de la indigencia es que se sigue profundizando la intensificación de la pobreza. Hecho este que en esta medición se constata también al observar que la brecha entre el ingreso que tienen quienes están en situación de pobreza y el que necesitarían para salir de dicha condición, aumentó.”

En efecto, sostienen que “los datos de 47% en el segundo, 44% en el tercero y 45,3% en el cuarto está señalando con toda claridad que el tipo de recuperación económica que se va dando al eliminarse las restricciones pandémicas no tiene efecto sobre la pobreza por ingresos. Es decir, con un nivel de actividad prácticamente similar al previo a la pandemia, la pobreza se mantiene en los mismos niveles de la cuarentena más estricta y de máxima caída de la actividad. Además, la suba de la pobreza en el cuarto respecto al tercero reconoce otras causas. Además de que en el cuarto no hay aguinaldo se eliminó el IFE, se desacelera la recuperación de la actividad económica al tiempo que se acelera la inflación.”

El Ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, realizó un abordaje bastante particular de la estadística de pobreza. “La situación es crítica” señaló en primer término, pero identificó el problema, una vez más, en el precio de los alimentos, algo que después de un año y medio de gestión de la cosa pública, se advierte que no pueden detener.

Para argumentar que el problema de la pobreza no afinca en la posibilidad de generar trabajo, sostuvo que “El que se mueve consigue una changa” y sostuvo "La realidad es que hoy hay más changas, hay más movimiento económico, la construcción y el textil.” En algún pasaje, también, dejó trascender que los programas de asistencia permitieron evitar que la pobreza alcanzara el 51%, en lo que estima el ministro es un atributo de la actual gestión, como si la pobreza del 42% no fuera responsabilidad de la ausencia de otras políticas públicas que reorienten la distribución de la recuperación económica.

En defensa de la situación, Arroyo repartió las culpas con la herencia del gobierno de Mauricio Macri, que ya había dejado en niveles escandalosos la pobreza de nuestro país. El ingeniero Enrique Martínez, ex presidente del INTI durante el gobierno de Néstor Kirchner, señaló respecto a los dichos del Ministro que “Hay que reconocer la tenacidad discursiva del Ministro (por Arroyo). Cada vez que se difunde la tasa de pobreza, que no baja, el Ministerio de Desarrollo Social nos explica cómo la bajará. Cada uno tiene su método...” y agregó: “¿De que vale discutir como se llegó acá, si con eso no discutimos como se sale? La redistribución puede ayudar algo, pero la solución de fondo, real, comprometida, que aún no se hace carne es: CREAR TRABAJO DIGNO.”

En otro orden de cosas, los datos laborales del cuarto trimestre consolidan una tendencia donde la recuperación del empleo es en base a informalidad, autoempleo y empleo no registrado. El empleo formal no tuvo modificaciones y sigue 324.000 puestos por debajo que en el 2019. Esta recuperación económica con deterioro en la calidad del empleo, sumado a los aumentos de la AUH y la tarjeta alimentar, sirvieron para contener la situación de la indigencia (10,4% en el cuarto trimestre vs 10,6% en el tercero) e incluso reducirla en un 16,2% (10,4% cuarto trimestre vs. 12,4% segundo) respecto al pico del segundo del 2020. Es evidente que el supuesto adoptado por el gobierno en el Presupuesto 2021 de eliminar los refuerzos en materia de política social (entre ellos el IFE ) en tanto la recuperación de la actividad los haría innecesarios, no se está cumpliendo.

Lozano, desde el informe del IPYPP sostiene que es necesario “cambiar la lógica de una reactivación que, por su orientación dominante (primacía del sector exportador) y en base al comportamiento de los precios, se traduce en aumento de los márgenes de beneficio de las principales empresas y no en mejora de las condiciones de vida de la población.”   

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