23/10/2021

Sociedad

Salta la insegura

Durante las últimas semanas, la provincia vivió un incremento en cuanto a la tasa de casos delictivos, que por su mediatización y nivel de sadismo, marcaron fuertemente una preocupación en sus habitantes.

Autor de la nota: Juan Pablo Vásquez

Juan Pablo Vásquez

Publicado el 23 de Octubre de 2021


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En este contexto, y obligado por la presión pública, el ministro Juan Manuel Pulleiro tuvo que admitir ante la prensa la situación, pero no marcando un plan de acción ante la misma sino culpabilizando la falta de efectivos policiales por licencias médicas. 

Femicidios totalmente evitables, robos a mano armada con heridos graves, una pareja asesinada con tintes de sicarismo y un joven degollado en pleno Parque San Martin -centro de la Ciudad de Salta-, son los hechos que marcaron una muy floja gestión de Juan Manuel Pulleiro, quien hasta el momento las pocas veces que su nombre habría estado en la agenda mediática, fueron por un caso de decomiso de hojas de coca que desaparecieron e involucraban su figura, su pelea con el Secretario de Seguridad de la Provincia Benjamín Cruz y una imputación judicial por violaciones del protocolo sanitario durante la visita de Alberto Fernández en el marco de los 200 años del paso a la inmortalidad del General Martin Miguel de Güemes. 

Al 13 de octubre, durante la gestión de Pulleiro, son once personas asesinadas en veinte días, sumando el 22 de octubre un nuevo femicidio marcado por la negligencia estatal, ya que la víctima tenía una consigna policial contra su agresor dictada por el Poder Judicial y que en términos reales no existió. A la par y casi paradójicamente ante esta situación de ausencia policiaca, el conflicto que desató la muerte de Nahuel Martínez (joven comerciante que falleció degollado tras un conflicto con otro puestero) con el sector de manteros de la ciudad, provocó un despliegue de fuerzas de seguridad pocas veces visto en el centro salteño, con el fin de evitar que este grupo pueda instalarse en la zona.

 

Salta: Socialmente insegura

Los números de la provincia de Salta en cuanto a indicadores socio económicos profundizaron la crisis en la calidad de vida de sus habitantes, con la aparición de la pandemia del coronavirus.

Y es que un gran porcentaje de la población se mantiene bajo la informalidad laboral o contenidos en el régimen monotributista, por lo que gran parte de sus ingresos dependen de la cotidianeidad comercial constituyendo un gran nivel de economías de subsistencia.

El salteño ha podido vivenciar este proceso de crisis, con solo observar la gran cantidad de vendedores ambulantes que han aparecido en el relieve urbano de la ciudad, bajo ningún tipo de intervención estatal para solucionar la problemática y reduciendo el accionar del estado al control en cuanto al horario en que los mismos pueden ubicar sus puestos.

El crimen de Nahuel, joven vendedor ambulante cuyo caso mencionábamos anteriormente, desnuda el desinterés de los funcionarios públicos por generar un plan de políticas públicas para el sector de la economía informal y de subsistencia. El hecho sucede a base de un conflicto interno del sector donde la ausencia estatal generó el surgimiento de cabecillas que intimidaban a sus pares y exigían un pago para colocar un puesto en la zona.

“Intimidan a los demás comerciantes. Actúan como si el parque fuera de ellos. Son mafiosos”, se escuchó en declaraciones de comerciantes del lugar ante el acontecimiento.

La mediatización del conflicto, lejos de obligar al Estado a tomar su rol de facilitador de soluciones y escuchar el reclamo de los puesteros de una mayor presencia para garantizar su seguridad, generó un despliegue pocas veces visto donde las fuerzas policiales reprimieron y expulsaron del centro salteño a todo vendedor ambulante.

Con la propuesta por parte de la intendenta Bettina Romero de trasladar a los trabajadores hacía las ferias barriales, en contraposición, Pulleiro consolidó un operativo cerrojo evitando que puesteros puedan acercarse a la zona turística del macrocentro y cuyo episodio de violencia más álgido se dio el pasado domingo, Día de la Madre, con la detención de al menos 60 personas que se manifestaron en la principal arteria de la ciudad exigiendo respuestas al gobierno provincial y municipal.

En contraparte, otra de las grandes problemáticas es la violencia de género. Los femicidios en Salta suman 13 víctimas fatales y la ausencia estatal también sale a la luz. Agustina Cruz es la última joven asesinada por su ex pareja, que enluta a la sociedad salteña y también genera indignación debido a que su caso está marcado por la negligencia del Estado.

La víctima no solo tenía denuncias y perimetrales contra su agresor, sino que además tenía asignada consignas policiales destinadas a evitar este desenlace fatal. La adolescente de 17 años fue interceptada por su asesino camino a su escuela en la localidad de Coronel Moldes y fue degollada por el mismo.

 

La respuesta de Pulleiro

La gravedad del problema obligó a Pulleiro a presentar un informe ante la Cámara de Senadores de la Provincia. Pese a que fuera convocado inicialmente por Diputados, en la Cámara presencia Alta, la gestión provincial no cuenta con una oposición consolidada por lo que su no generaría mayores polémicas.

“En un plenario encabezado por el presidente del cuerpo, vicegobernador Antonio Marocco; el ministro de Seguridad, Juan Manuel Pulleiro, ofreció un amplio informe sobre distintos aspectos de la seguridad en Salta, advirtiendo un crecimiento en lo que va del año en los niveles de delincuencia, contravenciones y siniestralidad vial, y detallando las acciones que se van adoptando en busca de soluciones… En materia de contravenciones dijo que este año se registró un fuerte aumento de la conflictividad social, con menor nivel de tolerancia y mayor nivel de violencia que llevó hasta la fecha a la policía a concretar 26.600 actuaciones por causas relacionadas con el consumo de alcohol; 47.000 actuaciones por violencia familiar o de género y 73.000 causas por desorden en la vía pública. Dijo que muchas contravenciones terminan en delitos…”, dicta el informe presentado ante el senado.

En el encuentro, el ex militar y funcionario del gobierno de Gustavo Saenz, informo además que, según mediciones de su ministerio, el 84% de las contravenciones prescriben por lo que solicito la necesidad de crear en el ámbito provincial nuevos juzgados contravencionales.

Sin embargo, entre los motivos que señaló él mismo como causal del incremento del índice de delictividad, apuntó directamente contra los efectivos policiales que se encuentran “en licencia médica”. Actualmente, la policía cuenta con 11.100 efectivos, de los cuales 7.800 están operativos, 2.000 están con carpeta médica a quienes calificó como “un exceso”, otros 400 con trámite de retiro y un centenar desempeña funciones en otros organismos.

En base a estas cifras, desde la cartera de Seguridad indicaron que lo ideal es “contar con 14.000 efectivos policiales en función” con el fin de cubrir la demanda. Sin embargo, al constatar la información brindada por Pulleiro, queda expuesto que Salta duplica la tasa de efectivos policiales por persona recomendada por la ONU. Y es que según los parámetros establecidos por la Oficina para la Droga y el Delito de la Organización de las Naciones Unidas, lo recomendado es 300 policías por cada 100.000 habitantes, mientras que en la Provincia de Salta la cifra se encuentra en 785 cada 100.000 habitantes.

El dato se coteja al comparar la información brindada por Pulleiro con la población estimada de la provincia al finalizar 2019, que era de 1.406.584 habitantes, de acuerdo con proyecciones de la Dirección General de Estadísticas.

Partiendo de estos datos, el abordaje del problema -como se puede observar- no debería centrarse en convocar más efectivos policiales sino en optimizar los que se encuentran en disponibilidad, poniendo los recursos necesarios en la capacitación optima de las fuerzas de seguridad. Todo esto acompañado de políticas públicas que busquen reducir las desigualdades estructurales a las cuales está sometida la sociedad salteña. Es necesario formalizar la situación laboral de un gran sector de la población cuyas economías dependen de la cotidianeidad diaria representando una fuerte inestabilidad de los mismos.

En paralelo, la gestión de Pulleiro al comando de la Policía de Salta ha despertado más cuestionamientos en las fuerzas que aceptación. Si bien el funcionario es de formación militar y en su discurso emula a Patricia Bullrich, en cuanto a su gestión ha encontrado distintas resistencias por parte del sector.

Además de obligar a los efectivos a costear ellos mismos un cambio de uniforme y agudizar el conflicto tras lo que fue la primera ola de contagios de COVID 19, luego de la cual fallecieron muchos miembros de la policía; Pulleiro también mantiene un conflicto con quien es su segundo a nivel ministerial: Benjamin Cruz. Esto ha causado que se generen distintas posiciones internamente, y hay fuertes rumores en cuanto a la inestabilidad política del sector.

Pablo Outes, Coordinador General de la Gobernación y mano derecha de Gustavo Saenz, ha expresado a los medios de comunicación la necesidad de oxigenar algunas carteras ministeriales donde incluyó al Ministerio de Seguridad.

Un cambio en cuanto al abordaje de las políticas de seguridad no viene de la mano de rotar ministros, sino con un cambio de enfoque de la situación y con una articulación con otras áreas ministeriales que abordan la seguridad social de los salteños.

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