4/7/2020

Sociedad

Siete países son los que registran el 70% de fallecidos por covid-19

El avance de la pandemia del nuevo coronavirus se ha cobrado más de 520.000 vidas. El 70% de las personas fallecidas se registran en apenas siete países. El 25% del total fallecieron en Estados Unidos como consecuencia de la irresponsable política sanitaria de Donald Trump.

Publicado el 4 de Julio de 2020


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La pandemia del nuevo coronavirus ha focalizado la atención del mundo entero durante los últimos cinco meses.

El grotesco mediático montado por las grandes empresas que hegemonizan la comunicación global han virado su agenda informativa en cuestión de semanas. El 8 de enero, la corporación norteamericana Bloomberg anunciaba que en China se había producido un brote de un nuevo coronavirus y que se transformaría en una nueva pandemia global.

Desde entonces, y durante los primeros meses de la pandemia observamos a las grandes empresas periodísticas montar una campaña de pánico global que legitimara las medidas sanitarias de confinamiento global.

Las imágenes de hospitales saturados de enfermos, personal sanitario colapsado por la pandemia, escasez de recursos hospitalarios y desconsuelo en familiares de personas fallecidas ocuparon la pantalla de cada televisor en occidente, cada tapa de diario, cada segmento informativo radial y la agenda de los portales digitales.

Cuando la pandemia dejó el duro invierno europeo, y la curva de contagio empezó a ceder en España e Italia, el pánico informativo empezó a ceder.

La agenda de los medios comenzó a sintonizar con la gestión de la crisis que desarrollaba Estados Unidos. Las consecuencias económicas de las medidas de confinamiento que antes alentaban, pasaban a ser un problema de los gobiernos locales que habían tomado la decisión, como si hubieran tenido margen para otra cosa.

En Estados Unidos la gestión sanitaria de la crisis tuvo un obstáculo insalvable, su presidente Donald Trump. La grotesca teatralización montada para evitar disponer el confinamiento de la sociedad y lograr mantener la capacidad industrial y productiva del que fue el motor de la economía global hasta el lejano mes de febrero, fue repetida sin críticas ni observaciones por las agencias informativas de todo occidente.

Donald Trump llegó a sugerir a la población ingerir lavandina y detergente para evitar que el virus se propague en el organismo, registrando picos de envenenamiento. Montó una campaña culpabilizando a China de propagar la enfermedad y generó una compra masiva de armas con amenazas a la comunidad oriental que vive en territorio norteamericano.

Acentuó las inequidades en el acceso a la salud, provocando que latinos y negros fueran las principales víctimas de la pandemia.

Las consecuencias sanitarias están a la vista. El 25% de las personas que fallecieron en el mundo entero por covid19 lo hicieron en Estados Unidos.

En espejo a la delirante gestión de la crisis de Donald Trump, se ubicó Jair Bolsonaro y terminó provocando que fuera el segundo país con más personas fallecidas en todo el mundo por esta enfermedad.

Al día de hoy, más de 520.000 personas han fallecido por covid 19 en el mundo. En apenas siete países se concentran el 75% de las personas fallecidas.

El tercer lugar en el trágico conteo lo ostenta Inglaterra luego Italia, Francia, México y España. Los cuatro países europeos, el país centroamericano, Brasil, y Estados Unidos registran casi 360.000 fallecidos.

El avance del coronavirus sigue golpeando, incluso, el corazón de Estados Unidos que ha visto escalar en las últimas semanas la curva de contagios nuevamente, tras haber iniciado la apertura parcial de algunas localidades por imposición de Donald Trump.

Con rebrote o sin rebrote, con apertura o sin apertura de las ciudades, Estados Unidos registró además 42.000.000 de nuevas personas desocupadas durante la crisis, su economía se edifica hoy sobre la capacidad de impresión de dólares de la Reserva Federal, y su propia moneda se encuentra severamente en crisis ante el avance de China como nuevo motor de la economía global.

Los ganadores de la pandemia, las corporaciones tecnológicas con asiento en California, han desatado una serie de batallas contra el presidente Donald Trump pero también, contra la dinámica económica de un mundo plagado de desigualdades, que ahora ellos amenazan con profundizar.

El mundo después del coronavirus, precisará una nueva morfología geopolítica y económica. Necesitará curar a una población entera y llorar las vidas que se perdieron en el camino. Para que todo eso ocurra, al mismo tiempo en que se reparan las injusticias de un mundo en crisis, será necesario empezar a alejar los destinos del mundo del epicentro de la pandemia sanitaria y económica, los Estados Unidos. 

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