15/6/2020

Economía

Trabajadoras de casas particulares, desigualdad y pandemia

Un reciente informe de organismos internacionales advierte que "Esta crisis ha agudizado las desigualdades y las crisis sistémicas previas y tienen impactos significativos en las trabajadoras del hogar en particular.”

Publicado el 15 de Junio de 2020


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La ONU Mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentaron un documento sobre “Trabajadoras Remuneradas del Hogar en América Latina y el Caribe frente a la crisis de la COVID-19”.

En la caracterización general de la situación advierten que en América Latina y el Caribe, entre 11 y 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico remunerado. De ellas el 93% son mujeres.

El trabajo doméstico supone entre el 14,3% y el 10,5% del empleo de las mujeres en la región. Sin embargo, más del 77,5% operan en la informalidad, lo que significa que una parte importante de ellas trabaja en condiciones precarias y sin acceso a la protección social. Los ingresos de las mujeres empleadas en el servicio doméstico son además iguales o inferiores al 50% del promedio de todas las personas ocupadas.

El documento presenta las distintas medidas adoptadas por actores sociales e instituciones en países de la región, y demuestra cuánto falta aún para garantizar los derechos laborales de las trabajadoras del hogar.

"Esta crisis ha agudizado las desigualdades y las crisis sistémicas previas y tiene impactos significativos en las trabajadoras del hogar en particular. Los estados deben reconocer y proteger sus derechos para que nadie se quede atrás. Tenemos que abrir espacios de diálogo y considerar las propuestas de sus sindicatos como parte de las respuestas a la crisis y estrategias de recuperación socioeconómica que promueven los gobiernos y las instituciones financieras regionales e internacionales," señaló María Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

Por su parte, el Director de OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, comentó que “la crisis ha exacerbado las vulnerabilidades y las desigualdades existentes. Además del fantasma del desempleo, la informalidad, la baja cobertura de la protección social y la falta de contratos escritos en muchos casos les impiden acceder a las ayudas establecidas por los gobiernos”.

A su vez, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, resaltó la importancia del trabajo doméstico remunerado como un sector clave de la economía del cuidado en la región, y destacó su aporte fundamental para la sostenibilidad de la vida y la reactivación de las economías; convocó a un “build back better” con igualdad en el que los derechos de las trabajadoras remuneradas del hogar sean garantizados.

La crisis sanitaria, social y económica desencadenada por el COVID-19, como las medidas impuestas en la mayoría de los países, han supuesto un incremento en la responsabilidad de los cuidados y el mantenimiento de los hogares. Las trabajadoras remuneradas del hogar ocupan un lugar crucial dentro de la respuesta a la pandemia del COVID-19.

Sin embargo, son uno de los principales colectivos afectados por la crisis. Según han denunciado los sindicatos de trabajadoras domésticas de algunos países, en determinadas situaciones se han visto persuadidas a pernoctar en sus lugares de trabajo, manteniéndose alejadas de su familia y sin el descanso adecuado.

En otros casos, se han cancelado contratos, y se ha reducido el tiempo de trabajo, con una reducción proporcional del pago. Según estimaciones de la OIT, el 70,4% de las trabajadoras domésticas están afectadas por las medidas de la cuarentena, por disminución de la actividad económica, desempleo, reducción de las horas o pérdidas de salarios.

En Argentina, solo el 33% de las trabajadoras de casas particulares recibió el salario abonado por sus empleadores sin poder trabajar ante la pandemia de coronavirus, mientras más de la mitad vio empeorada su situación laboral durante el aislamiento social obligatorio, según un estudio realizado por la Universidad de Lanús (UNLa) y el Centro de Estudios e investigaciones laborales (CEIL) del Conicet.

El estudio, que encuestó a través de redes sociales y WhatsApp a 635 empleadas domésticas de todo el país -entre el 13 de abril y el 10 de mayo- mostró que solo al 33,1% de las trabajadoras le siguen pagando el salario completo aunque estén imposibilitadas de trabajar.

"Decidimos investigar a las trabajadoras de casas particulares porque están vinculadas a problemáticas que están invisibilizadas. Es una población informalizada y precarizada, y con la pandemia esto se empeora mucho más. La mayor parte no van a trabajar, son pocas las que siguen yendo", Miriam Wlos, coordinadora el programa Salud, Subjetividad y Trabajo de la UNLa.

Según precisó, el estudio indicó que solo al 33,1% de las trabajadoras les siguen pagando aunque no vayan a trabajar y corresponde a aquellas personas que están laboralmente registradas, mientras que a un 11% le pagan porque van a trabajar a pesar de la cuarentena.

"Es muy impresionante ver la estrategia de los empleadores para no pagar así como para intentar cambiarlas de categoría para que vayan a limpiar como si fueran de cuidado", contó Wlos.

El 66% de las personas encuestadas respondió que hacen tareas generales de limpieza; 22% limpieza, asistencia y cuidado de personas; 8% cuidado de personas, y 4% otra actividad.

"Es desesperante, casi todas vieron empeorada su situación laboral, las que están en blanco y las que están en negro", agregó Wlos.

Un 55% de las trabajadoras que respondieron la encuesta no tienen ningún otro ingreso extra, mientras que el 32% trabaja en varios hogares, un 8% trabaja sin retiro y el 5% bajo otro tipo de modalidad.  

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