16/10/2021

Política

Un problema de IDEA

El poder económico concluyó su encuentro anual en Costa Salguero. Obstinados en conquistar una dolorosa reforma laboral y poner en jaque la existencia del Estado Nacional, comunicaron no haber quedado conformes con la activa participación del Gobierno Nacional en el encuentro.

Publicado el 16 de Octubre de 2021


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El 14 de octubre se cumplieron 20 años de una elección que cristalizó mucho, y anticipó demasiado. En aquel domingo de 2001, se desarrollaban elecciones legislativas en todo el país. De La Rúa plebiscitaba su desastroso gobierno, que ya había incorporado hacía meses a Domingo Felipe Cavallo, protagonista ineludible de la década menemista.

La crisis económica y política había dejado de ser silenciosa y pisaba los talones de una clase política que no comprendía la dimensión del desapego con la realidad y el consecuente descontento social.

En aquella jornada, casi 25 millones de compatriotas estaban llamados a las urnas. Concurrieron efectivamente a las urnas casi 19 millones, lo que importaba una participación del 75%. 4 millones y medio de votantes, decidieron hacerlo en blanco o anular su voto.

La Alianza conducida por el radicalismo sufría una derrota demoledora, la crisis de representación política era una realidad innegable para la dinámica democrática de nuestro país y la crisis en el seno de las fuerzas con representación electoral, comenzaban a vibrar el cierre de un ciclo marcado por el dolor social de las mayorías populares.

Apenas dos semanas después de aquella derrota electoral, Fernando De La Rúa, tuvo su participación en el Coloquio de Idea, allí donde las grandes empresas del país, le otorgaban el único apoyo que podía lograr. Fue la última vez en 15 años que un presidente participó del coloquio de Idea, ni Néstor, ni Cristina Kirchner, participaron del evento hasta que en el año 2016 recibió la bendición empresaria el inefable Mauricio Macri. 

Viejos conocidos

El coloquio de IDEA es un espacio de reunión del establishment económico que opera en el país, y se autodefine como “la voz activa del empresariado argentino”.

“El IDEA fue creado en 1960 por iniciativa de trescientas empresas líderes. Los tradicionales coloquios anuales comenzaron en 1965. La primera edición se realizó en un curioso lugar: la Base Naval de Puerto Belgrano. Un año después, la dictadura de Onganía destituiría a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, disolvería y confiscaría bienes de partidos políticos e intervendría sindicatos y medios de comunicación. Las compañías integrantes de IDEA apoyaron fervientemente el “proyecto modernizador” impulsado por la autodenominada “Revolución Argentina”. Para el elenco golpista, la “partidocracia” era un obstáculo para el desarrollo económico” supo describir Diego Rubinzal.

Los títulos rimbombantes suelen caracterizar los espacios jactanciosos en los que se reúne el sector empresario. Modernización, desarrollo sostenible, empleo de calidad, el futuro de la educación, suelen ser tópicos que se insertan en el título para desarrollar luego la tesis que concluye inevitablemente en reducir al Estado a su mínima expresión, erradicar el cobro de impuestos y flexibilizar las condiciones de trabajo para garantizar la rentabilidad empresaria.

En definitiva, en el coloquio de IDEA y en los ámbitos de lobby empresarios, lo que se defiende es la agenda de los sectores con mayor poder económico del propio sector empresario. Lo descabellado es que los ámbitos en que se representan los intereses populares, también se despliegue hegemónicamente la agenda de los empresarios.

En el último encuentro, ganó protagonismo la idea expuesta por Santiago Bulat, economista jefe del Coloquio de Idea, quien propone un “régimen laboral de emergencia” para, según dice, “Simplificar y remover obstáculos para la contratación de empleo formal”. No hace falta recorrer propuesta por propuesta para entender que la reforma laboral importa un fuerte avance sobre los derechos laborales conquistados hace décadas.

Bajo la pretensión modernizadora, sentenciada con el pomposo título de ”Brindar un marco propicio para las modalidades de trabajo propias del S.XXI” la propuesta de Bulat pretende retrasar un siglo las conquistas sociales.

El abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano sostuvo en Twitter que “Le di mil vueltas a la moderna propuesta de reforma laboral del Coloquio IDEA y no encontré una sola diferencia con la reforma laboral de Macri/17 de la Rúa/00, Menem/92 Videla/76. Si no fuera que dan miedo, solo aburrirían.”

En el debate sobre la generación de empleo, el ministro de economía Martín Guzmán sostuvo en el coloquio “Nuestra política es ordenar el mercado de trabajo. No es para debilitar o quitar derechos. Buscamos que el mercado de trabajo se vaya adaptando para generar nuevos empleos”.

La intervención de funcionarios, dirigentes gremiales y de la UTEP a lo largo del coloquio, incluso la intervención del Papa Francisco, orbitaron sobre el recurrente “cambiar planes sociales por trabajo”, que en definitiva, como veíamos en la editorial de la semana pasada, lo único que deja en el saldo, es la carga peyorativa sobre los mas humildes y no genera absolutamente nada de trabajo, por mucha buena voluntad que se le ponga.

En ese contexto, Alberto Fernández, al cierre del coloquio de IDEA, sostuvo que el Poder Ejecutivo está "disponiendo a través de un decreto marco un sistema que posibilite que los que hoy son beneficiarios de planes puedan ser empleados en la actividad privada sin perder ese derecho".

"Necesitamos impulsar el empleo registrado", dijo y en ese sentido destacó los nuevos acuerdos que impulsó el Gobierno nacional con empresarios y sindicatos de la construcción, del sector rural, gastronómicos y hoteleros, suscriptos en las últimas semanas, con el objetivo de que “los que hoy son beneficiarios de planes puedan ser empleados en la actividad privada sin perder ese derecho”.

Infobae, vocero inoficioso del establishment reunido en IDEA, tituló al finalizar el encuentro “Frialdad y decepción entre los empresarios tras el discurso de Alberto Fernández en el cierre de IDEA”.

Sostuvo que, a pesar de la enorme gestualidad del gobierno y del consenso construido sobre una agenda alejadísima de los intereses políticos de la base electoral de la fuerza gobernante,  “Minutos después de que se encendieran las luces de Costa Salguero, un CEO se lamentaba con cierta crudeza de que el discurso del presidente Alberto Fernández no haya incluido mayores novedades para los oídos del círculo rojo.” 

A pesar de todo

La participación activa en el coloquio de IDEA de la fuerza gobernante, no fue el único gesto fuerte en apenas una semana. Con el título “Mesaza”, el diario Página 12 caracterizaba un encuentro organizado por el Ministro del Interior, Wado de Pedro, con los principales grupos económicos del país, encabezados por Francisco De Narváez.

Durante un almuerzo plagado de sonrisas, según demuestra la foto, se trabajó con menos publicidad en una serie de acuerdos programáticos sobre el diseño de política pública material y concreta. Desde ALUAR, Madanes Quintanilla, se llevó en forma express un régimen de promoción y el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, costo esencial en la fabricación de aluminio.

A ese almuerzo le siguió el viaje a Estados Unidos del Ministro Martín Guzmán, para estrechar el vínculo con el Fondo Monetario Internacional para alcanzar un acuerdo que permita pagar la estafa pergeñada durante el gobierno de Mauricio Macri para financiar la fuga de capitales. Durante su visita al imperio del norte, Guzmán volvió a poner en blanco sobre negro su voluntad de pago.

A esa gira se sumó el flamante jefe de gabinete, Juan Manzur, a una reunión con corporaciones financieras que han causado daños irreparables sobre la economía nacional.

De ese encuentro participaron Matías Silvani (GoldenTree Asset Management); Alberto Ades (NWI Management LP); Soledad López (Morgan Stanley); Ruben Kliksberg (Redwood Capital Management); Claudia Castro (Invesco US); Luis Simon (Goldman Sachs Asset Management); Martin Marron (JPMorgan); Gerardo Bernaldez (CarVal Investors); Gustavo Ferraro (Gramercy Management Company); Darío Lizzano (PointState Argentum); Fernando Grisales (Schroeders); Pablo Golberg (BlackRock); Gustavo Palazzi (VR Capital Group); Diego Ferro (M2M Capital); y Andrés Lederman (Fintech).

Según informó Télam, Juan Manzur les transmitió a las corporaciones financieras que "un acuerdo positivo con el FMI es una prioridad nacional que involucra a todos los sectores de la sociedad argentina".

En este sentido, Manzur ratificó la voluntad argentina de honrar la deuda y afirmó que "esto tiene consenso adentro del Frente de Todos" y la intención del Gobierno Nacional es "llevarlo al Congreso y tener el apoyo de todos los sectores políticos para que sea aprobado allí".

Mientras esto ocurría, durante la jornada de ayer, el canciller Santiago Cafiero, el ministro de desarrollo productivo, Matías Kulfas y el de Agricultura, Julián Dominguez, presentaron el “Plan de Exportaciones para el Desarrollo” que involucran más facilidades para el sector empresario, ello, a pesar que en la Argentina han crecido las exportaciones durante los últimos dos años, al mismo tiempo que ha crecido la pobreza y se deterioró fuertemente el salario.

Muy a pesar de esta serie de gestualidades, bajo la apariencia del relato que construyen las corporaciones de la comunicación, el sector empresario no está conforme con el devenir de la agenda política y económica del gobierno, y demanda mayor velocidad en la implementación de medidas que mejoren su rentabilidad y terminen de empeorar las condiciones sociales de la Argentina.

Contextualizado en ese pretendido enfrentamiento, tendrá lugar un nuevo 17 de octubre, ésta vez, con convocatoria a la Plaza de Mayo y las plazas de todo el país, una oportunidad en el calendario para no dejar encorsetado al peronismo en las gestualidades que inundaron la semana. 

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