7/7/2020

Sociedad

“Un tercio de los fallecidos en el AMBA fue en internación geriátrica”

Así lo señaló Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, quien se refirió a la crisis de las residencias en la Ciudad de Buenos Aires. En el día de hoy, en Palermo, derivaron a 11 residentes con coronavirus de geriátrico tras activarse protocolo por orden judicial.

Publicado el 7 de Julio de 2020


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Once adultos mayores de un geriátrico del barrio porteño de Palermo fueron trasladados a diversos centros de salud luego de confirmarse que tenían coronaviurs, tras haberse activado el protocolo sanitario por orden judicial, informó hoy el Ministerio de Salud de la Ciudad.

Una denuncia anónima que sostenía que en el establecimiento había personas con síntomas compatibles con la Covid-19 derivó en la intervención del Juzgado Federal Nº 11, que requirió al geriátrico aplicar el protocolo sanitario vigente por la pandemia y proceder a la derivación de todos los residentes sintomáticos.

En respuesta, la institución informó al ministerio de Salud porteño que gestionó la derivación de los 11 residentes a través de sus respectivas coberturas de salud.

"Autoridades del geriátrico Ugarteche notificaron un caso confirmado de Covid-19 el miércoles 1 de julio, el cual fue derivado por su obra social, y uno sospechoso que se encuentra en aislamiento, ambos trabajadores del lugar", indicó un comunicado de la cartera sanitaria.

Un relevamiento epidemiológico del área de Salud que se llevó a cabo el pasado jueves en el geriátrico, localizado en Ugarteche 2815, identificó a un contacto estrecho del caso confirmado y "en esa instancia no se tomó conocimiento de residentes con síntomas", apuntó el texto oficial.

Sin embargo, de manera preventiva se decidió realizar ayer el hisopado a todas las personas de la residencia y tras confirmarse once casos positivos, se activaron las derivaciones a diversos centros de salud.

El comunicado agregó que durante esta madrugada "se informó la muerte de un residente por causas que se encuentran en investigación y según lo notificado previamente por la institución, el fallecido no presentaba síntomas compatibles con el virus".

Eduardo Semino, Defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, habló con Radio Mestiza y señaló que “un tercio de los fallecidos en el AMBA son fallecidos en internación geriátrica, lamentablemente es una cifra explicativa en sí misma. La pandemia ha desnudado las grandes debilidades en términos de cobertura sociosanitaria que tiene Argentina. En internación geriátrica hay 150 mil camas, en 3800 lugares habilitados, pero tenemos más de mil que son clandestinos.”

El dato alarma seriamente la moral de cualquier habitante porteño, pero no sorprende. En España e Italia los números resulta similares, y evidencian una clara mirada política sobre el descarte social de los adultos mayores, actitud que Semino reprocha con vehemencia.

Señala el Defensor sobre los geriátricos que “los habilitados son verdaderas bombas de tiempo que van estallando en distintos momentos y los clandestinos son minas subterráneas: no sabemos dónde están, cuando nos enteramos ocurrió una tragedia. En los habilitados hubo protocolos que fuimos ampliando conforme se fue sabiendo del virus.”

“Lo más importante de la actividad geriátrica es el recurso humano: es heroico: sacrificado, feminizado, el 90% son mujeres heroicas, no consideradas por el sistema como trabajadoras de salud, una actividad muy dura, hay mucho compromiso desde lo corporal a lo afectivo, los bajísimos sueldos hace que tengan que trabajan en muchos lugares”, indicó Semino.

Profundizando sobre el personal y la desidia de los empresarios del sector, destaca “muchas que trabajan en CABA tienen largos viajes, doble riesgo: uno en el transporte, en esos doble o triple trabajos, transportar el virus, o que se lleven el virus a su comunidad y afecten a sus barrios o comunidades que también son pobres. Los dueños de los geriátricos trabajan siempre con lo mínimo e indispensable siempre, desde el principio de la cuarentena tuvieron que licenciar a los del grupo de riesgo, y el mismo 2 de marzo se blindaron y no pudo entrar más la familia.”

Finalmente, agrega “en muchos casos el familiar actuaba como rueda de auxilio del personal. Todos lo días tenemos dos o tres geriátricos de CABA o conurbano que tiene cantidad de infectados, se debilita la atención y los controles que fijaban los protocolos iniciales, ya sabemos que no son válidos, no son suficientes. Cuando apareció el síntoma ya circuló el virus”. 

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