8/1/2021

Sociedad

Una menos y una pregunta desoladora

Ayer se registró el quinto femicidio del 2021, mientras sigue la polémica por la horrorosa pregunta del programa “Mejor de Noche” que utilizó el femicidio de Lola Chomnalez como motivo de trivia para el entretenimiento masivo.

Autor de la nota: Belén Acuña

Belén Acuña

Publicado el 8 de Enero de 2021


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Ayer por la mañana, la Argentina volvió a amanecer con una menos. Los femicidios siguen multiplicándose. Cada 29 horas una mujer es asesinada en nuestro país, pero la terrible problemática que representa la violencia de género pareciera no ser una urgencia ni para las políticas públicas, ni para los grandes medios hegemónicos que no solo naturalizan, sino que ahora también se burlan explícitamente de las millones de mujeres argentinas y latinoamericanas utilizando sus asesinatos como una consigna de juego de televisión.

En la mañana del miércoles Juan Martínez, de 23 años, decidió asesinar a puñaladas a su pareja Yésica Celina Paredes, de 22 años, en la casa que ambos vivían en la localidad bonaerense de Mayor Buratovich, con sus pequeños hijos que dormían al momento del femicidio; luego de quitarle violentamente la vida a la joven el agresor habría intentado suicidarse. 550 kilómetros al norte, en la localidad bonaerense de Timote, partido de Carlos Tejedor; Rafael Orellana de 53 años, ayer de mañana mató a puñaladas a Alicia Rosa Moreno, su expareja de 72 e intentó quitarse la vida luego.

Mismo crimen, 24 horas después; mismas intenciones que los 300 femicidas que asesinaron mujeres durante el 2020 y los otros 4 que repitieron la violencia en las primeras 120 horas del 2021; no se trata de hombres celosos, locos o enfermos; son femicidas avalados por una cultura machista que toda su vida les respaldó la violencia simbólica, económica, física y psicológica que ejercieron contra las mujeres a su alrededor hasta llegar a la forma más cruda y visible del machismo, un femicidio.

Históricamente el movimiento feminista remarca como el Estado a través de la Justicia, la policía, las políticas públicas, los presupuestos, las leyes y decisiones de Gobierno, avala la desigualdad y por tanto también la violencia de género; porque no intercede en los escenarios cotidianos de violencia hasta que es demasiado tarde y ya no se trata de prevenir, o proteger y asistir a la victima, sino de juzgar, generalmente imparcialmente, al femicida, dándole penas menores o dejándolo impune.

Con el avance tecnológico, los medios de comunicación adquirieron aún más herramientas para construir hegemonía, es decir el sentido común de la sociedad; lo cual posiciona en el podio, junto a los poderes del Estado, el poder mediático. Toda la cultura fluye en el sentido que le dan los Pueblos, pero si la sociedad es manipulada cotidianamente por grandes medios de comunicación masiva, es más fácil que los poderes reales del mundo, que en este momento es capitalista, imperialista y patriarcal, moldeen la cultura colonizándola de distintas formas.

Históricamente los medios se posicionaron desde el machismo y no desde la perspectiva que busca la igualdad de género; si bien desde hace años el feminismo logró deconstruir muchas de esas practicas, aún pueden verse en ciertos diarios los asesinatos por razones de género catalogados como “crimen pasional”, como si la violencia de género se tratara de amor, y no como “femicidio” que es lo que realmente describe la practica sistemática de la violencia contra las mujeres. Pero el último giro de la comunicación dentro del sistema capitalista, es mostrar y vender todo como si fuese “divertido”; tal o cual producto es mejor y debe ser consumido por ser más divertido que el resto, más entretenido, más atrapante. Como la violencia de género es un tema ineludible con la avanzada del movimiento feminista en todo el país, y quizá incluso en el mundo entero; ahora los femicidios también deben ser femicidios para poder tener aunque sea unos segundos en el aire televisivo. Así lo demostraron, no solo los noticieros y programas que hacen “chistes” que no son más que actos de violencia simbólica sobre victimas de violencia de género; o que generan un show morboso al rededor del asesinato de una mujer; sino que ahora explícitamente el programa “Mejor de Noche” transmitido por El Nueve y conducido por Leo Montero, decidió incluir como una pregunta del juego de trivias “¿En qué playa de Uruguay apareció el cuerpo sin vida de Lola Chomnalez, asesinada en diciembre del 2014?”. 

El contexto es el siguiente: un programa de preguntas y respuestas donde las y los participantes intentan responder correctamente para sumar distintos montos de dinero al premio que aspiran llevarse al terminar su ronda. Con total naturalidad el conductor, Leo Montero, pregunta por el lugar en el que se encontró el cuerpo de Lola Chomnalez, víctima de femicidio, y los dos participantes, hombres también, responden con la misma naturalidad; incluso hay algunas risas porque uno de ellos levanta el cartel de la respuesta dado vuelta. Tres hombres en televisión avalando una pregunta completamente desubicada, una producción entera que dejó pasar como si nada la trivia y un canal que brilló por su silencio delegando toda la responsabilidad al conductor y por omisión también dando respaldo al juego sobre el asesinato de una adolescente.

Los femicidios, la violencia de género, la desigualdad, no son temas divertidos, son temas que destruyen vidas cada 29 horas en nuestro país, que perpetúan sufrimientos, que violan, que acosan, que abusan, que maltratan, que hieren de mil formas pero que bajo ningún punto de vista hacen reír a las millones de mujeres y niñas que sufren a diario. No obstante, en la primer semana del año, el patriarcado llegó a otro nivel en nuestro país; entreteniendo bajo una lógica mercantil al público de todas las edades con la muerte violenta de una adolescente.

Por más disculpas que el conductor pueda dar, no alcanza, el daño ya está hecho; en parte porque no es simplemente su culpa, sino la de todos los presentes que avalaron la trivia y en parte porque las disculpas no fueron viralizadas ni vistas por millones, como si fue la terrible pregunta que naturalizó y mostró como algo sumamente divertido e incluso como un medio para ganar, un femicidio.

Los difusos límites de la libertad de expresión vuelven a ponerse contra las millones de mujeres, es tiempo de que el Estado intervenga, no todo puede ser motivo de chiste, no todo puede ser divertido ni entretenido, la violencia de género debe ser resuelta no transformada en juego, porque justamente lo que está en juego a cada hora son las millones de vidas de niñas y mujeres y no los tristes $20.000 pesos de un programa de preguntas y respuestas. La transformación es urgente.
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