24/4/2021

Política

Vacunas: El límite de lo posible

Argentina comenzará a producir localmente la vacuna Sptunik V. Lo hará por intermedio del laboratorio Richmond, un viejo conocido protagonista oligopólico del país en el negocio farmacéutico. Una expectativa para acelerar el ritmo de vacunación en pleno avance inexorable en la nueva ola del virus.

Publicado el 24 de Abril de 2021


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Las estadísticas de contagios y fallecimientos registradas en la última semana, evidencian el avance inexorable de las nuevas cepas que producen la enfermedad Covid 19.

Las tensiones políticas encontraron una nueva excusa para agudizarse en las nuevas medidas de restricción en la circulación del Área Metropolitana de Buenos Aires. Fundamentalmente, en la decisión de suspender la presencialidad en las aulas.

Mientras la dinámica urbana de la política se encierra en discusiones, la expectativa social por el avance en la campaña de vacunación encontró algún alivio en el horizonte.

El arribo de nuevas dosis de la vacuna Sputnik V le permitió al gobierno nacional alcanzar la distribución de casi nueve millones de dosis desde el inicio de la campaña. A eso, habrá que sumarle el millón de dosis de la vacuna Sinopharm que arribarán en tres vuelos los días 25, 26 y 28 de Abril.

Con ese número, el país podrá alcanzar las diez millones de dosis distribuidas, y con ello, un umbral de protección en caso de contagios a casi un tercio de la población objetivo de la campaña.

Al ritmo de las vacunas

Más allá del griterío de los medios corporativos, en su afán por desprestigiar a la política por cualquier atajo que se les presente en el camino, la campaña de vacunación de nuestro país no desentona con el ritmo que lleva en el mundo entero.

Los países que operan como gendarmes globales de la industria farmacéutica corporativa –Israel y Estados Unidos- se han visto beneficiados en el ritmo de vacunación por sostener el modelo de negocios en el que las patentes son propiedad privada de los laboratorios que la inscriben, a pesar de haber sido financiado su desarrollo con fondos públicos.

En tanto, los países ubicados en la periferia de la vocación imperial, reciben vacunas en la capacidad de producción de los laboratorios que alcanzaron acuerdo con China o Rusia (en la que la producción pública tiene una presencia no oculta), o bien, recibieron de la distribución efectuada por la OMS a través del mecanismo COVAX.

Algunos países, quienes accedieron a ceder soberanía en el acuerdo de comercialización, reciben las vacunas de Pfitzer, tan publicitadas por los grandes medios de comunicación. 

Las patentes

“La pandemia requiere garantizar el acceso más amplio e inmediato posible a vacunas, medicamentos e insumos, partiendo del reconocimiento de que el desafío primordial debe ser atender una necesidad social general que no puede ser distorsionada o desviada” señala el especialista Jorge Marchini.

En ese contexto “hay una guerra geopolítica por las vacunas y no se está dando en la Argentina ni en América Latina, adonde los países son más bien víctimas de este proceso y tratan, de manera descoordinada, de establecer acuerdos con los grandes laboratorio” como bien explica  la periodista científica Vanina Lombardi, quien agrega “Actualmente, alrededor de 10 países concentran el 75% del total de las vacunas producidas, mientras que más de 130 todavía no recibieron dosis para inmunizar a su población. Incluso, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha denunciado el acaparamiento de vacunas por parte de los países más desarrollados y cuestionó esa inequidad”

“Que se vacunen los países ricos porque tienen las empresas, la tecnología y las patentes, y porque ellas indican quién puede fabricar y quien no, es un sinsentido”, afirmó la abogada especializada en propiedad intelectual Lorena Di Giano.

La ONG Médicos Sin Frontera motorizó una campaña global para que se declare a las patentes de las vacunas para el Covid19 un bien público global. El intelectual Boaventura de Sousa Santos afirmó que ''Las farmacéuticas han creado el negocio del oro líquido, las vacunas".

Víctima de ese modelo de mercantilización global de las vacunas se encuentra nuestro país. El gobierno nacional se ha mostrado dinámico en la búsqueda global de acuerdos que le permitan adquirir vacunas ante los grandes productores, y quizás para no conflictuar esos vínculos potenciales, ha omitido denunciar la política de muerte que significa dejar las patentes de las vacunas en manos de las corporaciones farmacéuticas. 

La producción local de vacunas

El miércoles pasado, Laboratorios Richmond anunció la presentación del Fideicomiso Financiero, con un valor nominal de hasta 70 millones de dólares, cuyo objetivo es financiar la construcción y operación de la planta de biotecnología en la localidad de Pilar, cercana a Buenos Aires, para producir localmente vacunas y otro tipo de terapias biotecnológicas.

El empresario Marcelo Figueiras, presidente del laboratorio, señaló que “el proyecto de producir localmente las vacunas para paliar este tipo de pandemias y sus eventuales mutaciones es, sin dudas, el camino más eficiente, eficaz y sustentable, ya que nos fortalece en autonomía de reacción frente al virus”.

Su objetivo es lograr la producción de un millón de dosis para Junio de 2021, para lo cual recibirá el compuesto desde Rusia con el objetivo de procesar la producción final de la vacuna en Argentina, y hacia fines de 2022, comenzar la producción integralmente en términos locales.

“Nuestra idea es fabricar el primer millón de inoculaciones Sputnik V.I.D.A para junio 2021 e ir escalando hacia los 5 millones de dosis mensuales hacia fin de año, que es la capacidad máxima instalada que tiene la actual planta de Richmond” le señaló entusiasta Figueiras al portal Infobae.

Hace un tiempo atrás te habíamos contado en InfoNativa quien era Marcelo Figueiras, también habíamos resaltado la importancia de rescatar del olvido -en el que quedó sepultado desde el menemismo- la producción pública de medicamentos y vacunas.

El objetivo de Figueiras, una vez más, es asegurar la producción local de la vacuna, obteniendo del Estado Nacional financiamiento e inversión directa, para luego venderle cautivamente su producción final.

En definitiva, este es el modelo que Laboratorio Richmond viene explotando desde hace años. En el 2019 y el 2020, como te lo explica Vanina Lombardi en una nota que publicamos hoy, el laboratorio propiedad del financista Figueiras  “junto con la farmacéutica internacional MSD… acapararon más del 70% del gasto público en antirretrovirales.”

En el año 2020, según explica un informe del Observatorio de Acceso a Medicamentos “En el caso de los antirretrovirales para VIH, por ejemplo, Richmond vendió el compuesto Darunavir + Ritonavir con un 200% de aumento”.

El negocio de aceptar la inversión del Estado, hacerse de patentes, producir en pesos y vender con fuertes incrementos al Estado como comprador cautivo, es el modelo que empresarios como Figueiras y Sigman han desarrollado en la Argentina al calor del desmantelamiento de la producción pública de medicamentos y vacunas.

Como bien explica la economista Dora Corvalán, Magister en Desarrollo Industrial Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología, Argentina produce sus propias vacunas desde 1903. El Instituto Malbran, en la década del 60 producía el 100% de vacunas que el país requería. El decreto 1628/96 del menemismo, que lo desmembró, interrumpió sostenidamente la producción pública de vacunas y entrado el siglo XXI, el país importaba masivamente su producción.

“Este hilo conductor ha llevado a que los laboratorios de producción pública de vacunas del país desaparecieran de agenda, hecho que contribuyó a la pérdida –relativa y absoluta– de participación de los mismos en la provisión de vacunas al Calendario Nacional de Vacunación (CNV) en el país” destaca Corvalán en su estudio.

Como señala “La vacuna es un bien privado que, en el encuadre actual, define precio monopólico en un mercado altamente concentrado. Además, satisface necesidades públicas o colectivas. Esto representa una contradicción en la política argentina en relación a una provisión estable de vacunas al CNV. La estrategia de la política argentina es la provisión de vacunas a través de compras públicas del Ministerio de Salud con el objetivo de cubrir la totalidad de la demanda local. El peso económico, tanto en el presupuesto público como en la balanza de pagos, de una política masiva con un sesgo marcadamente importador es una de las alarmas que pretende mostrar este trabajo como causa de las inestabilidades señaladas.”

En este contexto, no es casual el entusiasmo que Figueiras demostró en su entrevista exclusiva con Infobae, en la que destaca las virtudes de la inversión privada en la producción de vacunas, al señalar que  “Es el país con el que yo sueño... Es la Argentina del futuro que imagino. En el tema de la investigación científica de excelencia que es el mundo en el que yo invierto y me muevo, se puede prever capacidad instalada y desarrollo para futuros problemas.”

Parece olvidar Figueiras la larga historia de la investigación científica pública de nuestro país, la transferencia cotidiana de tecnología que produce el sector público al sector privado, y el desmantelamiento progresivo de los laboratorios públicos para la producción de medicamentos y biólogos. A su entender, el futuro de la Argentina, es con más negocios.

En este presente plagado de contradicciones, la expectativa social, por lo pronto, es que se pueda acelerar la compaña de vacunación, y una necesidad imperiosa de vencer los límites de lo posible para pensar un país en el que su futuro no quede atrapado en la voracidad de unos pocos.

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