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Sueño Raffaella


24 de febrero de 2024

Esta semana, Pensador Teatral nos trae “Sueño Rafaela”, una dramaturgia de Guillermo Farisco, con la dirección de Silvia Silva. Se puede ver los días viernes en Belisario Club de Cultura, a las 20.30 horas. (Av. Corrientes 1624, Caba)

Pensador Teatral

Una propuesta fuerte llega de la mano de Sueño Raffaella, una obra que en su comienzo arranca como una comedia divertida y algo disparatada, pero que a medida que la trama avanza dejará al descubierto una historia muy dura, que nos habla de los miedos y de los traumas que pueden acompañarnos muchos años de nuestra vida, condicionando todo lo que vendrá después.

Pero vayamos despacio y arranquemos con la historia de Lidia (María Fernanda Francucci), una ama de casa que se siente agobiada por su vida rutinaria y con escasos atractivos. Su alegría más grande, es esperar los domingos a la noche y ver el programa de la gran Raffaella Carrá, la famosa cantante y actriz italiana, que en la década del 90, momento en que se desarrolla la obra, era una figura que trascendía las fronteras italianas, llegando con sus canciones a la Argentina y a todo el mundo.

Lidia buscaba en Raffaella, la alegría que su vida no le daba y más aún, tenía un deseo tan secreto como improbable, participar en el concurso que el programa de la diva italiana organizaba, cuyo premio era viajar a Roma, para participar del show televisivo. Para lograr aquella quimera, debía enviar un video desde Argentina a la producción del programa y si resultaba elegida entre participantes de todo el mundo que enviaban su video. En caso de ser seleccionado, tendría la dicha de participar del mítico programa y conocer a la gran Raffaella Carrá.

Pero eran varios los problemas a resolver, en primer lugar, tenía que ensayar las canciones y los bailes de la cantante, para poder grabar un video que tuviera alguna chance de ser elegido por la producción del programa. Eso ya era todo un desafío para un ama de casa como ella. Pero había un problema mayor, que era conseguir el dinero, para poder pagarse un pasaje de avión a Italia y la estadía en algún hotel en tierras romanas. Ella no tenía dinero ahorrado y tampoco su marido, al que ni siquiera le había podido contar su idea, por miedo a la reacción que podía tener.

Pero las ganas de Lidia eran muchas y ese era su motor, para la parte de las canciones y el baile, decidió recurrir a Idila (Diamela Viani) una vecina y amiga del barrio que, en sus tiempos mozos, había sido muy buena bailarina. Pese a la sorpresa inicial por la idea, enseguida se ofreció a colaborar, porque sabía que era el gran sueño de su amiga. Pero para el tema del dinero, la cuestión no iba a resultar tan sencilla, ya que había que encontrar una persona que pudiera ayudarla a cumplir con su ilusión y en su círculo de amistades no abundaban personas adineradas y sacar un préstamo sin garantías no era la mejor alternativa.

Y luego de dar muchas vueltas, llegó a la conclusión que su cuñada Dilia (Gaby Barrios) que tenía una buena posición económica, era la persona indicada para ayudarla. El gran problema era que hace años no se veían ya que, por algún misterioso motivo, Dilia estaba distanciada de su hermano. De todos modos, tomó coraje y la invitó a su casa. Su cuñada intrigada por el motivo de aquella llamada, concurrió una mañana, sabiendo que su hermano no estaría.

Las tres mujeres se encontraron en casa de Lidia. Se respiraba un ambiente de tensión y cierta desconfianza. Dilia se mostraba distante y enojada con la situación. El motivo de aquel distanciamiento era un misterio, pero de a poco, el pasado iría emergiendo, recuerdos que parecían sepultados bajo tierra luchan por salir a la superficie y de a poco, la dura y dolorosa verdad quedará al descubierto. Y hasta allí vamos a contar, para saber que secreto familiar se guardaba bajo siete llaves y porque la cuñada estaba tan enojada, deberán ver la obra.

Nos gustaron mucho las actuaciones que presenta la pieza. Las tres actrices cumplen muy bien sus papeles, mostrando muy buena química entre ellas. Arranquemos por María Fernanda Francucci, la protagonista de la historia, quien tiene el sueño de viajar a Italia y conocer a Raffaella Carrá, debiendo luchar para ello contra sus miedos propios y el entorno que no le permite siquiera soñar con ello. Muy buena composición la de María Fernanda, sensible y luciéndose mucho cuando imitaba a la diva italiana.

En la función que vimos nosotros, el papel de la vecina estuvo a cargo de Diamela Viani, histriónica y con mucho carisma, logra aportar frescura a la trama y destacando en las partes en las que baila. Siempre con una sonrisa Diamela, pese a que la obra por momentos transita momentos escabrosos. Y para el final, nos queda Gaby Barrios, una actriz a la que elogiamos por anteriores trabajos en este sitio, que realiza un soberbio trabajo aquí, dando vida a una cuñada aguerrida, que muestra su enojo y bronca contenida, por una situación vivida en el pasado que sin dudas la marcó. Gaby es una actriz versátil y aquí en un personaje que no resulta sencillo, muestra sus múltiples recursos actorales, para redondear a nuestro entender la mejor actuación de la noche.

La puesta de Silvia Silva, resulta muy atractiva y tiene muchos puntos para resaltar. En primer lugar, destacar el componente musical que tiene la obra, recreando algunas de las mejores canciones de Raffaella. Sigamos por el vestuario que tiene la obra, con destaque especial en la escena final, mérito aquí de Gabriela Venturini y por último destacar el diseño escenográfico de Bett Tettamanzi, que luce el generoso espacio escénico del Belisario.

Bueno y hasta aquí vamos a contar, como mencionamos en el comienzo la obra, arranca de una manera y en un momento tiene un giro inesperado que parece cambiar todo. Dimos alguna pista, pero no tantas para mantener el suspenso. Hay un muy buen tratamiento del rol de la mujer en la sociedad, marcando como muchas veces por aceptar los mandatos sociales, posterga sus deseos. La trama conjuga en buena forma momentos divertidos y desopilantes, con momentos densos, por lo que el espectador deberá estar muy atento a todo lo ocurre en escena.

Pasamos un muy buen momento teatral viendo Sueño Raffaella, que arrancó de muy buena forma, su segunda temporada en el Belisario, de la mano de un texto intenso, una puesta atractiva y muy buenas actuaciones del elenco reunido. Estamos ante una muy buena oportunidad, para recordar las mejores canciones de Raffaella Carrá y también para reflexionar acerca de cómo los miedos y las frustraciones pueden dominar y paralizar nuestras vidas. El mensaje positivo es que siempre estamos en condiciones de cambiar el presente y correr en busca de nuestros sueños, dejando atrás aquellos fantasmas que a todos nos persiguen.

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